

En estos últimos años como trabajadora cooperativa, he tenido la posibilidad de poner al servicio de la comunidad mi empatía con mucha responsabilidad. En el camino adquirí herramientas indispensables, tanto desde las vivencias como desde la formación académica. Como su nombre lo indica, además pertenecer a una cooperativa formada desde una organización barrial y cultural, dentro de una fabrica recuperada por los rabajadores, me ha brindado experiencias únicas de compañerismo y trabajo en equipo, tanto para fortalecer el proyecto laboral como en acompañamiento de las diversas realidades y necesidades del territorio abordado.
Entre todas la tareas realizadas, cabe resaltar la tarea de alfabetizadora popular (no formal), el espacio integral de escucha para mujeres y disidencias, además de actividades culturales y talleres comunitarios gratuitos.