

Mi nombre es Paola Echavarria. Hace algunos años vivencié en primera persona el atravesar junto a mi madre una enfermedad neurodegenerativa a raíz de ello y en busca de respuestas, me acerque a la psicomotricidad, entendí que no había una cura, pero si una caricia que la acompañe a tener una mejor calidad de vida en los procesos a atravesar. Y así comencé mi camino e hice de esto mi profesión.